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Soy Estíbaliz Cantón

  Mi curiosidad por el cuerpo humano viene desde que era pequeña. Ya desde mis primeros años de vida quería dedicarme al mundo de la medicina. 

En un principio, mi idea era ser médico, pero una persona cercana hizo que me cuestionara esa decisión cuando llegó el momento de elegir carrera a los 18 años. Los médicos en ese momento, y ahora tampoco ha cambiado mucho, se centraban en la farmacología, terapia que a mí no me había ido muy bien. Y además su tiempo con el paciente, escuchando y valorando era, y es, escaso.

Yo ya había tenido ciertos problemas físicos y la medicina convencional no había logrado mejorar mis síntomas.

Así que me decidí por la fisioterapia, que tiene una variedad muy amplia de tratamientos, basados, no en fármacos, sino en gran parte, en el trabajo manual. Sin tener mucha experiencia, esto me parecía bastante más coherente con lo que yo había experimentado, que la “otra medicina”.

Estudié en la universidad de Murcia e hice una beca Erasmus en Suecia. De ahí nació mi curiosidad por la acupuntura, disciplina que allí es obligatoria para todos los fisioterapeutas.

Tras terminar la carrera comencé a trabajar en un centro y a la vez cursé los estudios de acupuntura. 

Según iba trabajando veía que necesitaba más herramientas, y decidí estudiar osteopatía. Esto cambió mucho mi visión del cuerpo, dándole una imagen más global, en la que las partes del cuerpo, las vísceras, los ligamentos y la inervación se relacionan entre sí. 

  Además seguí formándome en distintas disciplinas como reflejos primitivos, vendajes y muchas más, pero sobre todo, cursos que aumentaran mis conocimientos osteopáticos. 

Seguí trabajando por esta vía y aún sentía que no llegaba al origen de las dolencias. Por ello empecé a estudiar osteopatía biodinámica. Esto me llevó a una comprensión muy diferente del cuerpo humano, ya que esta forma de ver el cuerpo incluye al cuerpo energético. Y lo más importante, me enseñó y pude percibir que la autoreparación o sanación del propio cuerpo es una característica inherente al ser humano. 

Estas enseñanzas junto con mi propia experiencia personal y más concretamente un problema de salud que me cambió radicalmente el paradigma que yo tenía, me han llevado a mi actual visión de la salud, en la que el cuerpo es solo el resultado de otros bloqueos mayores en cuerpos más sutiles. No es el origen de las patologías, es el resultado. Es donde todo desequilibrio que suceda a la persona se plasma. Pero habitualmente la resolución verdadera no se encuentra en este mismo cuerpo. 

Y a este paradigma es al que ahora dedico todos mis esfuerzos. Ya que me ha llevado a una vida más plena, más feliz y en definitiva me ha llevado a la SALUD, lugar al que deseo que puedan llegar todas las personas que pasan por mis manos. 

Por supuesto esto no ha acabado y mi curiosidad sigue llevándome a explorar terrenos desconocidos que suman nuevas herramientas a mi tratamiento.